FUNDACIÓN DE LA CRUZ ROJA EN VILLACARRILLO

“A la memoria de José Ángel Tortosa Granados.
Presidente de la Cruz Roja hasta 2008

       El origen de la Cruz Roja se remonta a 1863, después de que en 1859 el suizo Henry Dunant fuera testigo del enfrentamiento de las tropas austriacas, francesas y piamontesas, en el norte de Italia, con el resultado de miles de heridos y muertos en el campo de batalla por falta de asistencia. Dunant, auxilió a los heridos sin distinciones, e impresionado por este hecho, concibe la idea de crear sociedades de socorro en tiempo de paz con el fin de cuidar a los heridos en la guerra por medio de voluntarios. Fruto de ello, en 1864, se firma el Iº Convenio de Ginebra para proteger a los militares heridos en campaña. Estableciendo la neutralización y protección del personal sanitario y de los hospitales militares, la cruz roja sobre fondo blanco como símbolo (colores invertidos de la bandera Suiza, en honor al país de su cuna), la formación del “Comité Internacional de la Cruz Roja” y la Promoción de Sociedades de Socorro. Actualmente es una Institución Humanitaria Universal de carácter voluntario que lucha por el bienestar social y proclama el Derecho Internacional Humanitario.
       España se adhiere al citado Convenio, y en ese año la Cruz Roja Española se organiza bajo los auspicios de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, siendo declarada "Sociedad de Utilidad Pública". Su evolución se ha ido adaptando a los problemas y necesidades sociales de cada momento. Solo así se explica su larga vigencia.
       En octubre de 1898, la Comisión Provincial de la Cruz Roja de Jaén, nombra a D. Marcos Martínez Carrillo, delegado para formar en Villacarrillo una Comisión Local. Tras diversas gestiones, ésta queda constituida el 18 de diciembre de ese año. La Asamblea Suprema de la Sección Española de la Cruz Roja comunica su aprobación y reconocimiento el 31 de enero de 1899, y en la reunión del 17 de febrero, toma posesión la primera Junta Directiva, que preside D. Francisco Hervera Benavides. Uno de sus acuerdos sería tratar de obtener recursos para afrontar las necesidades más perentorias que marcaban sus estatutos y reglamento, lo que se inicia con una cuestación entre sus miembros y demás asociados, que resulta muy satisfactoria. También se establece, el 15 de septiembre de cada año, la “Fiesta de la Banderita”, con sus mesas petitorias, con objeto de recaudar fondos benéficos. El Ayuntamiento realiza una espléndida aportación, y en el acta del pleno del 26 de febrero se reconoce la abnegación y constancia mostradas por el Sr. Hervera.
       Sus ingresos ascienden a 430 ptas., procedentes de las cuotas de los socios (5 ptas.) y donativos, entre los que destaca el del Alcalde D. Fernando Mora Orozco, con 250 ptas. y los aportados por D. Juan Román y D. Francisco Hervera Guerrero, a nombre de “la Estudiantina”. Entre los gastos se encuentran, socorros en metálico, 83 recetas y 17 de bonos, facilitados a los repatriados, por valor de 334,65 ptas. Igualmente se pagan derechos de la banda de música, y de fiestas y orquesta a D. Francisco Guevara. Las primeras cuentas se aprueban el 15 de noviembre de 1899, rubricadas por D. Tomás Román Pulido, Contador; D. Francisco Milán Moreno, Tesorero, D. Matías Magaña Mora, Secretario, y su Presidente D. Manuel Santiago Garrido (Párroco de la Asunción entre 1897 y 1905). Además de los citados, fueron socios fundadores: Guillermo del Prado López (Vicepresidente), Nicolás Martínez, Francisco Magaña Muñoz, Marcos Martínez, Roberto Lozano Higueras, Francisco Bayona. A lo largo de 1899, ingresaron Francisco Mora, Francisco Valero, Constancio Pastor y Castillo, Alfonso de la Cruz, Juan B. Mora, Pedro Martínez, Juan Setiey, José Sánchez, Cristóbal Montoro (de Santisteban),  Juan Chércoles, Francisco de la Torre, Manuel Marín, Juan López, Diego García, Francisco Matarán, Pedro Hueso, y Avelino Martí. Los llamados “Hermanos en Caridad”, eran los socios encargados de los servicios y labores más penosas (rescates de víctimas y heridos, traslados de enfermos y cadáveres, a hospitales o depósitos, etc.). Ese mismo año se bendice la bandera y festeja su Patrona, la Inmaculada Concepción. Según los Estatutos anualmente se deben celebrar, al menos, dos solemnes misas: una el día de la Patrona y otra de réquiem en sufragio de los socios fallecidos. Para recaudar dinero se organizaban sorteos, rifas de becerros, máquinas de coser y otros objetos, funciones de teatro, conciertos y certámenes infantiles, la mayoría de las veces coincidiendo con la feria. Con el fruto de la primera rifa se adquiere una camilla y se inicia un fondo para comprar una ambulancia.
       Se nombran servicios semanales, cuya principal tarea consiste en socorrer, en metálico o con alimentos, a los numerosos transeúntes que circulan por la población, facilitando su repatriación. Asimismo se atiende con medicinas y alimentos a muchos que vuelven enfermos y sin recursos (en su mayoría soldados), a los que se visita con frecuencia y vela por su recuperación. Además, se acuerda entregar alimentos a domicilio todos los Jueves Santo, por ser este un día de especial significado. También se visita a los reclusos de la cárcel del partido, se sufragan los gastos de entierro de repatriados e indigentes, se presta auxilio y rescate de víctimas en incendios y se administra la comunión pascual a los enfermos impedidos y reclusos. En los días de feria se designa una comisión de servicios, en prevención de sucesos desgraciados en las corridas y encierros de toros
       En 1900 era Presidente, el médico y arqueólogo, D. Tomas Román Pulido. La Sección estaba formada por 34 socios de número, 51 activos necesarios (entre ellos, 8 sacerdotes, 4 médicos, 4 practicantes, 30 músicos, 3 fabricantes, etc.) y 3 Hermanos en Caridad, teniendo adscritos varios socios en los pueblos del partido. En la asamblea de ese año se tributa un recuerdo a los socios fallecidos D. Tomás Fernández, D. Cristóbal Parral, D. José García Corencia, D. Joaquín Benavides Salas y al sacerdote D. José Guerrero Portillo. El primer servicio extraordinario se produce el 31 de agosto, como consecuencia de una descarga eléctrica, a 2 Km del pueblo, por la que fallece el mecánico Francisco Aranda Pérez. Conocido el suceso se dirigen al lugar, con la camilla, y con objeto de prestar auxilios, los Hermanos en Caridad, Juan García Parral y Antonio Linares López, junto con el Presidente y médico D. Tomas Román, los socios D. Manuel Almazán, D. Constancio Martínez, D. Antonio Moreno y el Secretario, D. Matías Magaña. Nada se pude hacer y el Juez de Instrucción decreta el levantamiento del cadáver y su trasladado al depósito judicial.
       El Presidente Honorario es  D. Victoriano Guisasola y Menéndez, Obispo de Jaén (1897-1901). Otros presidentes honorarios fueron, D. Francisco Valero Quesada (notario) y D. Pablo García de Zúñiga López, fallecidos en 1902. La Memoria de ese año recoge un hecho considerado milagroso, conocido gracias a la lápida que hoy lo recuerda al pie de la torre de la Iglesia, y que nos informa de la intervención de la Cruz Roja. El texto dice así: “Estando repicando para la festividad del día (se refiere al 8 de mayo, día de la Asunción), fue violentamente despedido por una campana, el niño de 12 años Luis Ramírez Martínez, descendiendo de una altura de cuarenta metros aproximadamente. Conocedor del suceso el digno Párroco y estimado convecino D. Manuel Santiago Garrido, acompañado de los socios D. Manuel Almarza, D. José León Arévalo, D. Juan Muñoz, D. José Sánchez y los Hermanos en Caridad Juan García Parral y Antonio Linares, se personaron en el sitio de la catástrofe al objeto de prestar los auxilios que fuesen necesarios. Bien pronto se unió a tan beneméritos conocidos, el médico y Vicepresidente de esta Asociación D. Antonio de la Torre Soto, el cual reconoció al niño, apreciándole solamente fractura de una pierna y consiguiente magullamiento. Trasladado el herido al domicilio de sus padres, por orden judicial, se practicó la primera cura a la que asistió nuestro celoso Presidente D. Tomás Román, no encontrándole ninguna nueva lesión. Por esta Comisión se facilitaron las medicinas que necesitó hasta su completa curación”.
       Por esas fechas, se forma la banda de música, que participa en la mayoría de los eventos, y a cuyo frente se encuentra el socio D. Antonio Guevara Pérez. En otras ocasiones participaban otras orquestas como la dirigida por el socio D. Pedro Magaña García.
       El 3 de marzo de 1905, se crea la Subcomisión de Beas de Segura, y en enero de 1906 es nombrado Presidente D. Leopoldo del Prado Benavides, quién, en 1910, felicita al nuevo Alcalde D. Miguel Poblaciones López. En 1916 el Ayuntamiento presidido por D. José Poblaciones Nieto, nombra Hijo Adoptivo de Villacarrillo, al Maestro y Director de Escuelas, D. Fernando Fernández Morales, considerando sus trabajos “casi heroicos” en la Cruz Roja (se destacó en la acogida a los repatriados de Cuba) y su decisiva colaboración en el campo de la enseñanza. En 1924 figura como Presidente D. Florencio Fuentes de la Riva, y Secretario D. Santiago Sáenz Rubio. En los años 40 se establece una sección de tropas de la 25 Brigada Sanitaria. Fue oficial jefe, durante muchos años, D. Pascual Navarrete de la Torre, coincidiendo en los años 50 con D. Fernando López García como Presidente. Antes lo fue el médico D. Juan García Rodero.
       La participación de la Cruz Roja Local se extendía, además, a los distintos actos religiosos y procesiones Patronales, de Semana Santa, del Cristo de la Salud, y Corpus, destacando la tradicional asistencia de una representación en la procesión del Santo Entierro.
       Sirvan estas líneas de merecido homenaje a los que han sido y hoy son voluntarios de la Cruz Roja de Villacarrillo, cuya sede se encuentra en el nº 1 de la calle Prior Pellón, tiene unos 233 socios y 189 voluntarios, y la preside D. Manuel Montañéz Sáez, sucesor del recientemente fallecido, y de tan grato recuerdo para todos, D. José Ángel Tortosa Granados, nombrado en 1991(anteriormente, desde 1977, lo era D. Andrés Rubiales Mesas).

 

 

Ramón Rubiales Gª del Valle
Amigos de la Historia de Villacarrillo

 

 

Fuentes:

“Memorias, cuentas anuales y demás documentos remitidos por la Comisión de la Cruz Roja de Villacarrillo a la Asamblea de la Sección Española (1899 a 1906)”, por su Secretario Matías Magaña Mora.
“La Cruz Roja en la comarca de Las Cuatro Villas. Apuntes para su historia”. Miguel Moreno Jara. IX Jornadas Histórico-Artísticas de las Cuatro Villas. Villanueva del Arzobispo 1996.
“Hecho milagroso ocurrido a un monaguillo de Villacarrillo, atribuido a la intercesión de un romance de Santa Bárbara”. El Toro de Caña, nº 2, 1997. Recogido del Archivo Histórico Diocesano de Jaén, Arciprestazgo de Villacarrillo 1902, por Manuel Amezcua.